Nakeima

Teníamos muchas ganas de probar este local del que habíamos leído tantas opiniones buenas, y que está de moda desde hace más de un año. Se le ha definido de muchas maneras y la que más me cuadra después de haberlo probado es la de “barra canalla”.

Hemos ido posponiendo nuestra visita principalmente por dos motivos:

  • Porque no somos mucho de barra, el concepto nos gusta pero relacionamos barra con lugar donde la gente te empuja, te roza, te da codazos y no respeta en absoluto tu espacio. Que oye de verdad que se pueda hacer con un mínimo de educación pero claro de esto sabemos que en general no vamos sobrados…
    No es el caso de Nakeima donde una vez que has conseguido tu plaza para entrar (después de pasar el filtro de la cola del que hablaré luego) tienes tu espacio, más o menos cómodo, depende de donde te sitúen, porque los sitios los asignan ellos, pero nadie te estorba, nadie te molesta, todos tendrán derecho a su banqueta y a su espacio vital. Aunque en algunos casos hay que estar coordinados con los palillos para que no acaben en el ojo de tu compañero de farra 😉
  • Porque el tema de hacer cola para comer no nos acababa de cuadrar. Evidentemente son sus reglas si no te gustan o no se te acomodan pues es fácil, no vayas, pero se me escapa el porqué de hacerlo así, si por darle notoriedad, por no complicarse con las reservas, por hacerlo más o menos exclusivo, porque tenga un estilo parecido a otros sitios de otros países que a los dueños les gustan y quieren emular…. Por el motivo que sea y que yo desconozco esta es una de las Nakeima rules, si quieres comer aquí tienes que hacer cola y ¿cuanto tiempo antes? Imposible predecirlo dependerá de cuanta gente haya decidido ese día que le apetece ir a Nakeima y de con cuanta antelación hayan decidido acudir a conseguir su plaza canalla.

En mi caso yo llegué sobre las 12:50 y ya había unas 5 personas esperando, justo después de mí llegó otra y increíblemente ya sumábamos ¡¡¡19 comensales!!!.
Yo no lo hice bien porque como ví 5 pensé entramos de sobra pero sólo pregunté quién era el último y no pregunté a cuantas personas representaban cada uno, eso lo hice el último que llego (que debía estar más experimentado que todos los que estábamos allí) y contó 19 vamos que él ya no podía quedarse porque no iba a comer solo… de hecho entró a Nakeima a preguntar si podían ampliar una plaza más para que entrara la respuesta fue no.
Con esto quiero decir que a las 12:55 ya no había plazas, pero esto será muy variable.

También es cuestión de suerte la gente que te acompañe esperando en la cola, que sea más o menos solidaria y agradable, ví llegar gente después de cubrir el cupo y a los que se pusieron cerca de mí les dije que no esperaran que ya no había plazas pero otros que estaban esperando la gente que tenían al lado no les dijo absolutamente nada, claro que ellos fueron igual de incautos que yo al llegar y no preguntaron ni contaron las personas…..
A las 13:30 alguien sale apunta por orden de llegada a los felices elegidos y entonces ya te puedes ir hasta las 14:00 que es cuando comienza la experiencia culinaria.

Con respecto al local honestamente lo esperaba más pequeño, me lo había imaginado tan incómodo, tan agobiante, que cuando lo ví por dentro me pareció una maravilla.
No es que sea grande ni mucho menos, una barra y sino recuerdo mal tres mesas separadas de la barra, de entre 2 y 4 comensales.

A nosotros nos pusieron en el lado corto de la barra que está nada más pasar la puerta y pegados a la pared, donde hay escritos algunos de los platos que preparan ¿Mejor la zona de barra que las mesitas? Pues no sabría que deciros, casi igual, puede que ganes algo en espacio pero probablemente pierdas parte de la gracia de verlo todo… pero como no puedes elegir donde te toque pues te quedas.

Con respecto a los cocineros-camareros son totalmente buen-rollistas, son de esa especie de gente “extraña” a la que parece gustarle lo que hacen ohhhh y que además lo hacen con una sonrisa en la boca y con mucho entusiasmo. A mi me trasmitieron eso, si es pose y no es real pues además de estupendos cocineros podrían optar a una segunda profesión de actores…

Y llega por fin el momentazo, ese por el que has esperado la cola, ese del que tanto has oído hablar, por fin estás dentro de Nakeima, sentado y se dirigen a ti libreta en mano y te empiezan a decir lo que puedes comer ese día, porque aquí no hay carta, ellos mismos te dicen que no te fíes de lo que hay escrito por las paredes que les escuches a ellos.
Y empiezan a hablar y muchas de las cosas que te dicen no entiendes ni lo que son pero suenan tan bien y te lo dicen con tanto entusiasmo que te imaginas saboreándolo y te pones en modo perro de Paulov.

Sobre lo que comimos soy incapaz de recordar las detalladas descripciones que nos hicieron de cada plato, algunos porque llevaban 10 ingredientes lo menos y algunos de ellos totalmente novedosos y desconocidos para mí y otros porque la forma de cocinar y preparar ese plato que nos comentaban para mí era como escuchar chino.
Puedo recordar algún sabor y sobre todo las sensaciones que a mi me produjeron. Pero no soy capaz de hacer una “crítica” culinaria como un mínimo de calidad descriptiva. Partiendo de la base de que no conozco la diferencia entre dim sum, siu mai, dumpling …

Comimos por este orden:

• Dim Sum callos – La masa suave, no sabe a callos en la primera mordida pero pasan unos segundos y allí está te estás tomando unos callos de una forma que ni te hubieras imaginado.

• Siu Mai papada – Creo que en este el sabor si lo noté desde el principio, un sabor carnívoro. Estaba relleno de gambas y muchas cosas más. El camarero nos iba contando la composición, pero imposible retener todos los ingredientes.

• Ostras con salsa ponzu de piña – No tomo muchas ostras pero me gustan, me supo bien. Mi compañero de farra era la primera vez que tomaba una en estilo “crudo” y no acabó de gustarle.

• Black Bao – Los calamares en su tinta no son uno de mis platos favoritos, pero si los supiera hacer de esta manera seguramente los comería más. Se trata de un bollo de harina fermentado, que se le da el color negro que presenta con tinta de calamar. En su interior se ponen un relleno, en nuestro caso de trocitos de calamar y alguna cosa más.

• Nigiri de Vieria y Txitarro – Con respecto a los nigiris que probamos la verdad que aquí no puedo decir que me emocionaran, ni me sorprendiera el sabor o la calidad de la materia prima, ni el punto del arroz. Es verdad que había otros más “originales” que nosotros no pedimos. Pero en el caso de los Nigiris si vuelvo estos no los pido seguro. Ojo que no es que estuvieran malos es que comparo con otros que he probado y salen perdiendo en mi ranking particular.

• Ramen Da Terra – Sólo por este plato merece la visita Nakeima, y eso que yo en principio no quería pedirlo, me imaginaba sorbiendo delante de toda la barra, chorreando fideíllos y la imagen no me gustaba del todo, pero el cocinero lo recomendó y mi alter ego tenía ganas de probarlo. GRAN ACIERTO, seguramente si no hubiera probado este plato mi experiencia en Nakeima no hubiera sido la misma. El sabor del caldo era sabroso, impactante, espectacular… el plato era una fusión entre el Ramen japonés, el curry indio y el potaje (de jabalí) español.

• Carpaccio Manitas – Este plato es una delicia para la vista, es como ver la casita de David el Gnomo, la textura jamás había probado algo parecido pero el sabor no me acabó de llegar. ¿Oí bourbon?

• Stick tartar – Mi compañero que no es de carnes creo que es el único tartar que probará de este estilo, a mi me emociono menos el sabor pero la forma de prepararlo es muy agradable al paladar. Tenía por encima unos pétalos secos de lo que el camarero nos presentó como “flores eléctricas”, que le daban un toque picante.

• Nigiri de queso Arzua y membrillo. Es un falso niguiri, en el que la bola de arroz se hace con queso Arzua y por encima se le pone una lámina de membrillo curtido, que bien podría pasar por atún rojo crudo.

• Helado Mexicano de maíz. Otra textura novedosa que no puedo comparar con nada y que se deshacía en la boca, muy agradable.

En resumen una experiencia novedosa tanto por el tipo de local como por los sabores y las texturas que probamos. Salimos satisfechos y si esos son los platos que son capaces de hacer con la salida de humos tapada, volveremos seguro cuando no tengan ese inconveniente para probar otro tipo de creaciones. Los platos muy espectaculares en cuanto a presentación, y por los ojos también se come. Algunos un poco “rococó” en cuanto su elaboración, demasiados ingredientes y quizás el resultado en cuanto a sabor sea menos impresionante que la descripción del plato realizada por el camarero y su apariencia.

 

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La Sala

 

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Decoración en Una Pared

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Mostrador Bajo la Barra con Escenario Oriental

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La Mesa (o mejor, barra …)

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Dim Sum de Calllos – Mentaiko (1)

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Dim Sum de Callos – Mentaiko (2)

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Siu Mai Papada (1)

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Siu Mai Papada (2)

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Ostras con Salza Ponzu de Piña

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Black Bao

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Nigiri de Vieira

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Nigiri de Chicharro

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Ramen Da Terra (1)

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Ramen Da Terra (2)

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Carpaccio de Manitas (1)

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Carpaccio de Manitas (2)

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Stick Tartar (1)

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Stick Tartar (2)

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Niguiri de Queso Arzua y Membrillo

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Helado Mexicano (de maíz)

 

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