Pyonyang

El Cómic

El Cómic

Novela gráfica en la que su autor, Guy Delisle, relata sus vivencias durante los dos meses que estuvo trabajando en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, como supervisor de animación para una empresa francesa.

La novela describe en tono irónico detalles de cómo viven los habitantes de esta ciudad, en la dictadura más hermética del mundo. Realiza una cierta comparación con el libro 1984 de George Orwell.

Aunque se trata de una dictadura hermética, blindada hacia el exterior, cada año viajan a Corea del Norte miles de extranjeros que trabajan en distintas empresas de otros países que hacen negocios con el régimen, ONGs, etc. La novela en parte critica la hipocresía de algunas de estas empresas, como por ejemplo la empresa para la que trabajaba el autor, de animación, que para abaratar los costes de producción de una película, tiene una sede en Corea del Norte donde emplean la mano de obra barata de los dibujantes coreanos, para desarrollar parte de las secuencias de la película. Y digo parte de las secuencias porque la censura del régimen no permite ciertas cosas y para eludir esto, los franceses encargan parte de las secuencias y luego ya en Francia intercalan nuevas imágenes o retocan las existentes. Esto lo cuenta el autor con un ejemplo muy ilustrativo, en tono irónico. Imaginemos un corte de mangas. Puesto que está prohibida dicha animación en Corea del Norte, se les encarga sólo una serie de “frames” de la secuencia, que todos juntos no permiten ver “el corte de mangas”, pero luego en Francia se completa.

La censura es tan grande en el país que cuando un extranjero lo visita, tiene asignado un guía, un conductor y un traductor, para acompañarle a todas partes. De hecho, guía, conductor y traductor viven en el mismo hotel que el extranjero durante su estancia, y someten a constante vigilancia a éste. Y esto no se hace por amabilidad, sino para controlar sus movimientos y, sobre todo, asegurarse que no se mezcla demasiado con la población, no sea que la contagie ideas demasiado “capitalistas”.  Y es que los ciudadanos de Corea del Norte, como pasaba en la novela 1984, creen que gracias al régimen viven en la mejor sociedad posible y que son innumerables los logros conseguidos por “el sistema”. París, para los coreanos es una ciudad sucia y llena de mendigos.

En el libro, el autor consigue describir magistralmente las contradicciones y mentiras de la dictadura comunista y hereditaria de este pobre país, uno de los más pobres del mundo, en el que mientras millones de personas padecen una hambruna sin precedentes (y convenientemente ocultada al mundo exterior), en la capital el régimen se esfuerza en construir el hotel más alto de toda Asia, con sus 105 pisos y 3.700 habitaciones, o muestran a los visitantes con orgullo su metro, a 90 metros de profundidad sobre el nivel del suelo, para servir de refugio nuclear y con suelos y paredes de mármol y estaciones iluminadas con lámparas colgantes. Un metro que brilla como las Vegas, según cuenta su autor, cuando la ciudad por la noche permanece prácticamente en penumbra, al no producirse la suficiente energía para iluminarla. Delisle describe cómo en el hotel en el que se hospeda, de 50 plantas, sólo la número 15, en la que se alojan los extranjeros, permanece iluminada por la noche.

Delisle se hace la pregunta que todos nos haríamos, cuando ve las firmes convicciones que parecen tener todos los ciudadanos. ¿Son verdaderos sus gestos y acciones? ¿De verdad creen en el régimen y están convencidos de sus ideas y lo que dicen? Recuerdo las imágenes que se transmitieron en la televisión cuando murió el anterior presidente del país y padre del actual líder. Cientos de personas llorando la muerte de su líder, con unos gritos terribles y unos gestos de dolor y pena, que no les saldrían ni con la muerte de su ser más querido. Esos gestos demostraban sobreactuación o quizás lloraban no por la muerte del líder, sino por la mala suerte que tienen los ciudadanos de ese país de vivir en semejante dictadura. O quizás lloraran de miedo, porque el que no llorara se le podía ver con enemigo del régimen y los enemigos del régimen son llevados a campos de reeducación. Existe una zona del país, en el norte, que está destinada a albergar dichos campos. Quizás alguien pudiera ser lo suficiente osado y reaccionario para oponerse al régimen, sin importarle las consecuencias que ello tuviera, como acabar en un campo de “reeducación”. Pero para eso también tiene el régimen solución, porque cuando alguien va a ese lugar, arrastra consigo a toda su familia. Así el osado se lo pensará más, porque sus acciones no sólo le van a afectar a él, sino también a sus seres queridos.

Es tal la veneración por el líder que en este país los años se cuentan desde que el primer líder supremo de la revolución, Kim Il-sung, fue concebido. El líder es tratado como un dios.

Quien haya leído el magistral libro de Orwell, 1984, podrá encontrar muchas similitudes entre lo que el autor relataba en su novela y los pilares que construyen la dictadura de corea del norte. Por poner algunos ejemplos:

  • Los ciudadanos no pueden desplazarse libremente por el país. Necesitan permisos especiales para ello. Por ejemplo, para ir de la ciudad al campo necesitan un permiso. Si alguien es pillado sin permiso, es internado en un campo de trabajo durante varios meses.
  • Los norcoreanos viven en la creencia de que son amenazados constantemente por potencias extranjeras, siendo el enemigo número uno Estados Unidos. La amenza constante por un enemigo externo les hace olvidarse de los problemas internos y permite al régimen justificar muchas cosas.
  • Sólo existe una cadena de televisión y una emisora de radio. El Estado controla todos los medios de comunicación y difunde su doctrina a través de ellos.
  • Los ciudadanos deben hacer trabajos voluntarios. Tras trabajar seis días a la semana, deben dedicar parte de su día libre a hacer trabajos voluntarios, como barrer la autopista, pintar un puente, quitar las malas hierbas de los parques, etc. Los niños se divierten regando los parques con cubos de agua que cogen de las fuentes. Un día al año, suenan las sirenas y todos los ciudadanos deben estar dispuestos a ponerse el uniforme e ir rápidamente a desfilar.
  • Existe un sistema de castas. Los ciudadanos viven mejor según sean considerados más adeptos al régimen. Los miembros del partido y altos cargos del ejército son los mejor considerados y los que reciben más alimentos. Cada casta tiene un espacio que no puede abandonar. Para vivir en una ciudad hay que ser muy adepto al régimen. Los campesinos, los que viven en el campo, viven mucho peor. El estado deja que se las arreglen por su cuenta a millones de habitantes que no consideran adeptos al régimen. El país recibe el 30% de sus alimentos de las ONGs extranjeras, pero dichos alimentos están controlados por el gobierno, que decide a quién se los reparte y que lo hace según su el grado de adhesión al régimen de cada ciudadano. Una forma de ir escalando posiciones es denunciando a aquellos que cometan acciones no leales al régimen.

Demasiadas similitudes. Orwell era un genio …

En el libro de Delisle es también un libro de viajes. En él se describen los edificios y monumentos más importantes de Pyongyang, todos obras faraónicas mandadas construir por el “amado líder” para gloria de su dictadura, a pesar de la hambruna que asola su país. A continuación se muestran fotos obtenidas de enlaces externos de algunos de estos sitios dibujados en el cómic y, en ciertos casos, se compara foto real con dibujo del cómic.

El aeropuerto de Pyongyang (fuente):

Aeropuerto de Pyongyang

Aeropuerto de Pyongyang

Monumento a Kim Il-sung en la colina mansu, a las afueras (fuente):

 

Los tres hoteles para extranjeros en Pyongyang cuando Delisle hizo el libro:

El hotel Koryo (fuente)

Hotel Koryo

Hotel Koryo

Hotel Yangakkdo (en una isla en el río que atraviesa la ciudad, es donde residió el autor, Delisle) (fuente)

Hotel Yanggakdo

Hotel Yanggakdo

Hotel Potonggang (fuente)

Hotel Potonggang

Hotel Potonggang

 

Techo de los pasillos del Metro de Pyongyang (fuente):

 

Techo del Metro de Pyongyang

Techo del Metro de Pyongyang

Andén Metro Pyongyang (fuente):

Andén del Metro de Pyongyang

Andén del Metro de Pyongyang

Escaleras mecánicas de bajada (90 metros de profundidad) (fuente):

Escaleras de bajada al Metro (90 metros)

Escaleras de bajada al Metro (90 metros)

 

Pyongyang International Cinema (fuente):

Cine Internacional

Cine Internacional

La Torre de las Ideas (Juche) (monumento encargado por Kim Junior para celebrar el 70 aniversario del cumplaños de su padre) (fuente):

Monumento a la fundación del partido (fuente):

 

Ryugyong Hotel (fuente)

Palacio de los Niños (fuente):

El Palacio de los Niños

El Palacio de los Niños

Obsérvese la similitud entre las fotos de niñas tocando el acordeón en el Palacio de los Niños y el dibujo de Delisle. La nada espontánea sonrisa y la disciplina que ya se les impone desde niños (parte del adoctrinamiento ideológico en el fondo).

Niñas tocando el acordeón en el palacio de los niños (2)

Niñas tocando el acordeón en el palacio de los niños (2)

Palacio de la Cultura (fuente):

Palacio de la Cultura

Palacio de la Cultura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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