Relatos Salvajes

Relatos Salvajes

Me fijé en esta película porque uno de los actores que la protagonizan es Ricardo Darín, del que soy bastante fan.  Siempre me he creído los personajes que interpreta en sus películas y además lo he visto en algunas entrevistas televisivas y me ha parecido un tipo con criterio y valores próximos a los que me a mí me gustan.

Es una película formada por 6 episodios diferentes, absolutamente independientes unos de otros. Como ver seis cortometrajes seguidos en los que el hilo argumental de todos ellos se basa en el principio acción-reacción.

Las historias se desarrollan en los lugares y situaciones más diversos:

  • Un avión en el que casualmente todo el mundo está relacionado de una curiosa forma.
  • Una solitaria carretera en la que dos conductores se encuentran.
  • Un restaurante con muy baja ocupación en el que entra un caballero a cenar.
  • Una boda en la que unos recién casados festejan con sus familiares y amigos su reciente enlace.
  • Una vivienda de familia de clase alta que tiene que hacer frente a una situación comprometida.
  • Y un servicio de grúas que va recogiendo coches mal estacionados.

En cada una de estas historias y por muy diversos motivos los personajes pasan de ser individuos con un comportamiento que podríamos denominar como civilizado, equilibrado, acorde a lo que denominamos normalidad. A seres dominados por la ira, la frustración, la desesperación, la indignación. Personas que podrían pasar por considerarse desquiciadas mentales, sádicas o incluso potenciales delincuentes.

¿Cuál es el mecanismo por el que una persona puede llegar a  perder el control de sí misma? ¿Cuál es el botón que hace que tu cerebro diga basta?

Estas son las reflexiones a las que te lleva la película después de ver las 6 historias, hace que te plantees que cualquiera de nosotros puede tener una explosión de ira que probablemente vendrá precedida de una implosión personal, que a su vez vendrá provocada o por un único acto o por la acumulación de varios actos externos a lo largo del tiempo.

En definitiva hablamos de perder el control en su grado máximo. Sin medir las consecuencias, sin poder contextualizar la situación, sin poder poner en marcha mecanismos de defensa, sin vuelta atrás.

En algunas de las historias llegas a pensar que la brutal reacción que han tenido los protagonistas es la correcta, en otras no lo justificas tanto. ¿Dónde está el límite del aguante personal, de lo justo, de lo correcto?

Todas las historias tienen matices, en todas vemos la cara y la cruz de la personalidad humana. Lo mejor y lo peor de cada uno.  Lo impresionante es que lo mejor y lo peor conviven en cada uno de nosotros y que dependiendo de circunstancias personales y del entorno ambas se pueden mostrar.

No hablamos de enfermedades psicopáticas o ¿es que acaso todos llevamos un psicótico dentro de nosotros?

La víctima de repente es verdugo y el verdugo es víctima, como si fueran las dos caras de la misma moneda.

Quizá cada uno hemos estado a punto de protagonizar episodios parecidos a los descritos en la película o quizá pensemos que nunca jamás nos comportaríamos así. Es verdad que hay casos muy extremos como el episodio de la carretera. Pero por ejemplo el del avión digamos que la persona que toma venganza de todos y cada uno de los pasajeros ¿lo hace por temas extremos? La respuesta es no. Así que a lo mejor cualquier día alguien quiere tomarnos venganza por aquellos actos cotidianos que realizamos todos los días, y que para alguna persona con sensibilidad especial o simplemente para alguien para quien el vaso estaba rebosado, fueron una grave afrenta. Ninguno estamos libres de pecado. ¿o alguno se atreve a lanzar la primera piedra?

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